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Vivir una vida plena en amor, respeto, honestidad y libertad, solo sucede cuando vivimos en el eterno presente.

1.AMOR

Nuestra vida y nuestras acciones están sustentadas en diferentes tipos de emociones. Cada una de ellas, determina una acción que a su vez genera unos resultados en el eterno presente. El amor es una emoción causada y sustentada en un constante y permanente autorreconocimiento, cada introspección que hago de mi vida, me permite reconocerme como un ser de amor y un ser de luz. Son esos constantes momentos y esas acciones perennes que marcan el camino de vida que escogimos.

Para amar a otros primero debo amarme a mí mismo.

2.RESPETO

Al reconocer mi camino de vida entiendo; como lo hace el Yin Yang, que tengo dos opciones para recorrer este camino. Puedo escoger el respeto o puedo escoger una vida de entropía y desequilibrio. Cuando opto por el respeto, me encuentro con la admiración de un ser humano en una búsqueda profunda y espiritual que se va a ofrecer a si mismo todas las herramientas necesarias para triunfar en este camino.

Para poder respetar a otros, primero debo aprender a respetarme a mí mismo.

3.HONESTIDAD

Solo cuando entro en un proceso de honestidad, logro aplicar las herramientas necesarias para cumplir con un propósito. Es así como puedo entender mi proyecto a seguir y convertirlo en un camino de vida con un sentido espiritual y una meta definida.

Para ser honesto con otros, primero debo ser honesto conmigo mismo.

4.LIBERTAD

Libertad se traduce como la ausencia de carga emocional. Para encontrar nuestra libertad, debemos conocer, entender y practicar los anteriores.

“Soy libre cuando aprendo a amarme a mí mismo, a respetarme y a ser honesto.”

Por: Mauricio García Rojas